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la noche mágica de un chico con trastorno del espectro autista

Faltaban unos cuatro minutos para que terminara el último partido de baloncesto de la temporada, cuando el entrenador hizo saltar a la cancha a Jason McElwain, conocido como J-Mac. No había jugado ningún partido en toda la temporada y el entrenador le permitió participar en los últimos minutos.

J-Mac tiró por primera vez al tablero y falló. J-Mac no se desanimó por el primer error y siguió jugando. Empezó a probar los tiros desde la línea de triple y no paró de enchufarlos. El público empezó a corear su nombre y el chico hizo un recital como no se había visto en aquél estadio. Marcó 6 triples en pocos minutos y el estadio parecía venirse abajo por el entusiasmo del público que aclamaba al jugador. Al finalizar el partido salió en hombros de sus compañeros... en cuatro minutos y pocos segundos consiguió 20 puntos.

Las imágenes de aquél partido han dado la vuelta al mundo. Lo que hace especial esta hazaña es la perseverancia irreductible de Jason, que a pesar de padecer un trastorno del espectro autista ha luchado por superar sus dificultades.

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